• diciembre 12, 2025

Acusaciones de injerencia de Estados Unidos tensan la campaña y salpican a Nasralla Salum

Tegucigalpa, 18 nov (AHN) — A 12 días de las elecciones generales en Honduras, nuevas denuncias y testimonios públicos reavivan el debate sobre la presunta injerencia extranjera en el proceso electoral y, en particular, sobre el respaldo de sectores políticos estadounidenses a la candidatura presidencial de Salvador Nasralla Salum.

Declaraciones de diputados, dirigentes partidarios, congresistas de Estados Unidos (EEUU) y asesores externos perfilan un patrón de influencias que ha encendido las alarmas en distintos sectores del país.

Hace unos pocos días, el diputado Rolando Barahona, quien busca su reelección por el opositor Partido Liberal, sorprendió al admitir que su incursión en la política electoral se debió a “acercamientos de la embajada americana”.

Según afirmó, actores diplomáticos lo habrían inducido a apoyar “al candidato que puede sacar a Libre del gobierno”, en referencia directa a Nasralla Salum. Las declaraciones se sumaron a otras filtraciones que exponen la participación de actores internacionales en la articulación de una estrategia opositora.

Por otro lado, la consejera del ente electoral hondureño que representa al Partido Nacional, Cossette López urgió – mediante audios filtrados y entregados la fiscalía- a su equipo a utilizar herramientas “dadas por la embajada y organismos internacionales” para denunciar un supuesto fraude anticipado, argumentando que organizaciones aliadas ya preparan informes para desconocer los resultados.

López insistió en que el objetivo era que EEUU respaldara la narrativa de que las elecciones no serían regulares, en sintonía con pronunciamientos recientes de la OEA, voceros estadounidenses y medios afines a la oposición.

El pasado 2 de noviembre, el senador demócrata Peter Welch pareció reconocer este clima de tensión al emitir un comunicado en el que pidió elecciones libres “sin injerencia de Estados Unidos”, subrayando que no corresponde a Washington “elegir ganadores y perdedores” en Honduras.

Sus palabras fueron interpretadas como una señal de que existe conciencia dentro del Congreso estadounidense sobre el involucramiento de figuras políticas de su país en la contienda hondureña.

Días más tarde, el 13 de noviembre, Isaías Zelaya —miembro del Partido Anticorrupción (PAC)— reveló que Nasralla Salum y Nasry Asfura Zablah sostuvieron hace ocho meses una reunión privada con dos senadores estadounidenses en Miami.

Según Zelaya, los legisladores les habrían exigido unirse en un solo bloque opositor para enfrentar al oficialismo. La afirmación coincide con la activa participación de los congresistas republicanos María Elvira Salazar y Carlos A. Giménez, quienes desde 2024 han promovido encuentros con líderes del Partido Liberal y del Partido Nacional en Florida, reuniones en las que Nasralla fue designado como vocero ante Estados Unidos.

Las muestras de apoyo no se han limitado a encuentros privados. Declaraciones de figuras como el senador Rick Scott o el exembajador Christopher Landau, ambas voces influyentes del Partido Republicano, señalan que EEUU “responderá con firmeza” ante cualquier irregularidad electoral en Honduras, aunque sus críticas, centradas en las relaciones del país con Cuba y Venezuela, han sido interpretadas como un respaldo explícito a la oposición.

Mientras tanto, asesores extranjeros ligados a campañas conservadoras en América Latina —entre ellos los argentinos Agustín Laje y Daniel Ivoskus, y los venezolanos Emmanuel Rincón y Fernando Cerimedo— han sido identificados como parte del equipo estratégico de la oposición, presuntamente financiados por estructuras estadounidenses.

A lo largo de los últimos años, el propio Nasralla Salum ha expresado abiertamente su alineamiento con Washington. Ha elogiado políticas migratorias de Donald Trump, ha agradecido los pronunciamientos de EEUU sobre la situación hondureña, y ha formulado advertencias como que “buques estadounidenses podrían apuntar hacia Honduras” si “Libre intenta robar votos”.

También ha participado en eventos organizados por figuras republicanas, como el Plan Dignidad de María Elvira Salazar, e incluso reconoció haber sostenido “reuniones secretas” en Washington en septiembre pasado. Para Nasralla, la dependencia hondureña de Estados Unidos es incuestionable: “Honduras tiene que entender que hemos sido dependientes de Estados Unidos”, afirmó.

Reunión de políticos del bipartidismo (Partidos Liberal y Nacional) con diputados De EEUU pidiendo injerencia en el proceso electoral hondureño.

Las revelaciones han colocado la discusión sobre la soberanía electoral en el centro del debate nacional, mientras el oficialismo denuncia una articulación internacional para influir en el resultado del 30 de noviembre y sectores opositores insisten en que su relación con Washington responde a “alianzas estratégicas”.

Con nuevas declaraciones emergiendo cada semana, el tema promete seguir dominando la agenda pública en la recta final hacia las elecciones.

JLU

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