Rafael Correa se solidariza con Honduras tras injerencia de EEUU en elecciones
Elaborado por: Dalila Said
18 nov (AHN) El pasado domingo 16 de noviembre los ecuatorianos acudieron a las urnas para decidir sobre las 3 reformas a la Constitución vigente y una convocatoria a una nueva Asamblea Constituyente. Las cuatro preguntas en torno a bases militares extranjeras en territorio nacional, eliminación de la obligatoriedad de recursos a organizaciones políticas, la reducción de la Asamblea Nacional y la convocatoria a una constituyente para reescribir la constitución progresista de Montecristi (2008), tuvieron alrededor el 60% de votos por el NO a nivel nacional, salvo una provincia, la de Tungurahua en la cual su mayoría representó el SI.
El triunfo del NO como una dura derrota al presidente Daniel Noboa canaliza el malestar y expresa de manera clara el sentir de todo un pueblo que rechaza el proyecto imperialista y de injerencia internacional en la soberanía del país, no más cheques en blanco, no más reformas neoliberales. Esta también ha sido una respuesta a los 31 días de paro que Ecuador atravesó hace unas semanas atrás, la violenta represión a los pueblos indígenas originarios, los cientos de heridos y los 3 comuneros muertos que dejaron estas protestas se quedaron en la conciencia colectiva como país, y esto le pasó factura al oficialismo en estas elecciones.
Es un revés notorio en donde a los pocos meses en el que el presidente Daniel Noboa asumió el poder, el electorado le dice NO a todo, pese haber sido propuestas de campaña en su momento. Este voto no tiene bandera política, pero sí banderas social, ecológica, soberana y patriótica. Jóvenes, artistas, colectivos sociales, “influencers” de redes sociales, en general nuevas voces se despertaron y accionaron de manera digna y contundente en sus diferentes espacios, pintando murales, realizando videos, haciendo teatro, etc., desde los Andes hasta la selva amazónica ecuatoriana, las cuatro regiones se hicieron presentes por el país.
Ecuador logró movilizar al pueblo, y recordar a la región Latinoamericana que la decisión final siempre la tienen en sus manos los ciudadanos, ellos, los mandantes reales en todo proyecto electoral, y ha sido el claro ejemplo de que la Unidad no solo como país, sino también como región es el camino que contendrá la estabilidad y el bienestar de los países latinoamericanos frente a proyectos hegemónicos de destrucción y expansión que responden a una agenda transnacional financiera y corporativa.
El NO que devuelve la esperanza a los ecuatorianos para lograr un acuerdo social desde la unidad que incluya a todos los sectores de la sociedad y que permita reconstruir el tejido social que tanto ha afectado a la educación, la salud, la seguridad, la alimentación, en general a la dignidad del ecuatoriano. El NO que nos hace creer que un futuro mejor es posible y que el cambio generacional es un hecho en constante movimiento que permitirá que nuevos rostros ocupen espacios políticos con una agenda más humana, más ecologista, más nacionalista y más justa.
La opinión del autor no necesariamente responde a la línea editorial de la Agencia Hondureña de Noticias.
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